Quizás has oído hablar alguna vez de estas máquinas y si estás aquí lo más seguro es que no tengas claro que son. ¿Dan miedo verdad? Con ese nombre tan raro no es difícil que asuste un poco. Y sí, aunque su funcionamiento interno es muy complejo hasta para mí, su forma de explicarlo es relativamente sencilla.

Una máquina virtual no es más que un programa(“software”) que es capaz de realizar una instalación de un sistema operativo en su interior y ya esta es decir estamos creando una máquina dentro de otra, pero esta última no sabe que es virtual y que esta configurada dentro de una máquina. Por ejemplo, podemos tener un ordenador con un Windows 10 y tener este programa con una máquina interior que piense que esta usando Linux. Este Linux no sabrá nunca que está dentro de una parte de memoria de un Windows 10, es decir sus componentes son virtuales o emulados en vez de físicos tarjeta gráfica, CPU, memoria, …

¿Para qué sirve una máquina virtual?

Una vez ha quedado claro que una máquina virtual no es el casco de la videoconsola solamente, vamos a ver para que sirven. Existen dos tipos diferenciales las de sistema y las de proceso.

Máquinas virtuales de sistema

Una máquina virtual de sistema es aquella que emula a un ordenador completo. En palabras llanas, es un software que puede hacerse pasar por otro dispositivo -como un PC- de tal modo que puedes ejecutar otro sistema operativo en su interior. Tiene su propio disco duro, memoria, tarjeta gráfica y demás componentes de hardware, aunque todos son virtuales.

Que sus componentes sean virtuales no quiere decir necesariamente que no existan. Por ejemplo, una máquina virtual puede tener unos recursos reservados de 8 GB de RAM y 40 GB de disco duro, que obviamente salen de algún sitio: del PC donde está instalada la máquina virtual, también llamado a veces el anfitrión, hipervisor o el host. Otros dispositivos podrían realmente ser inexistentes físicamente, como por ejemplo un CD-ROM que en verdad es el contenido de una imagen ISO en vez de un lector de CD de verdad.

Para el sistema operativo que se ejecuta dentro de la máquina virtual toda esta emulación es transparente e invisible. Todo funciona igual que si se estuviera ejecutando en un ordenador normal con estos componentes, sin que sepa que en verdad está metido dentro de una burbuja en el interior de otro sistema operativo. ¿No os recuerda a la película Origen? Pues sí, de hecho, podemos hacer una máquina virtual dentro de otra máquina virtual como en la película, pero esto ya lo abordaremos si lo pedís en otro artículo.

Por defecto la maquina virtual no permite acceso al anfitrión, aunque la mayoría de programas que permiten trabajar con estos sistemas tienen maneras de permitir dichas comunicaciones y son maneras relativamente sencillas cuando te acostumbras a manejar dichos programas.

Esta tecnología permite emular características concretas de configuración. Para que nos entendamos podemos decirle a la máquina virtual que tiene instalada una VGA modelo X, aunque en realidad tengamos una distinta en nuestro anfitrión. La virtualización se realizaba no hace mucho tiempo solo por software, ahora es casi obligatorio hacerla por hardware ¿Por qué? Porqué se obtiene mejor rendimiento y esto normalmente lo tenemos que activar en la BIOS ya que por defecto viene desactivado en muchos modelos de placa. En la siguiente imagen os pongo una captura de la BIOS de una placa en la cual activamos dicha característica.

imagen BIOS placa base

Máquinas virtuales de proceso

Una máquina virtual de proceso es menos ambiciosa que una de sistema. En vez de emular un PC por completo, ejecuta un proceso concreto, como una aplicación, en su entorno de ejecución. Suena algo esotérico, pero lo usas cada vez que ejecutas una aplicación basada en Java o basada en .NET Framework.(Si no sabes nada de programación el segundo a lo mejor no te suena a nada, no te preocupes.)

Ahora viene la parte en la que dices estos informáticos hacen esto para volvernos locos a todos los demás. No, no seáis malos, esto tiene una explicación. Es muy útil a la hora de desarrollar aplicaciones es más fácil hacer que funcionen en distintos ordenadores con distintas características montando una de estas máquinas virtuales y así estas son las que se relacionan con el sistema operativo.

Para qué se usan las máquinas virtuales

Todo esto está muy bien, pero ¿para qué querría alguien crear un PC virtual dentro de su PC? Aunque así de entrada pudiera parecer una idea algo trivial, la verdad es que las máquinas virtuales tienen una gran variedad de utilidades tanto en el entorno profesional como en el del consumidor final. Estos son los principales usos:

Para poder probar otros sistemas operativos. Instalar un sistema operativo en tu PC es un proceso largo, aburrido y difícil de revertir si no estás satisfecho con los resultados. Así, cuando hay una nueva versión de Windows es más fácil y seguro probarla instalándola en una máquina virtual que en tu disco duro. Si algo va mal, la borras y se acabó, sin arriesgarte a perder mucho tiempo o tus datos.

Para ejecutar programas antiguos. ¿Qué pasa cuando tu negocio depende de un software que no se actualiza desde hace 20 años? Si no puedes modernizar el software no te queda otra que seguir cargándolo en un sistema operativo de su época. Con una máquina virtual este sistema antiguo puede funcionar en hardware actual en vez de en una chatarra de PC. Lo mismo se puede aplicar a juegos antiguos que han dejado de funcionar en hardware o software moderno.

Para usar aplicaciones disponibles para otros sistemas. También es posible que necesites una máquina virtual para ejecutar aplicaciones que han sido desarrolladas para otro sistema operativo distinto al que estás usando. Por ejemplo, para usar una aplicación para Linux desde Windows, o vice versa.

Para probar una aplicación en distintos sistemas. Como desarrollador de una aplicación te interesa que funcione correctamente en la mayor cantidad de configuraciones posibles, y eso incluye distintas versiones de sistemas operativos. Una opción es tener media docena de PC instalados con distintas versiones de Windows… o simplemente uno con máquinas virtuales de cada versión.

Como seguridad adicional. Al estar aislada del resto, una máquina virtual te proporciona una seguridad adicional en tareas precisas en las que quieres estar seguro de que una aplicación no tendrá acceso al resto de tus datos. Es por eso que se suelen usar para hacer cosas tan peligrosas como instalar virus y malware para estudiarlos.

Para aprovechar su gran dinamismo. Por su naturaleza las máquinas virtuales son muy útiles en ocasiones donde necesitas un extremo dinamismo en el sistema. Puedes guardar estados (copias exactas de sus datos), ampliarlas, moverlas a un hardware totalmente distinto y seguirán funcionando sin problemas. Por esto son imprescindibles por ejemplo en empresas con servidores web que hospedan multitud de máquinas con las páginas web de sus clientes. Todos estos usos vienen con una pega principal: el rendimiento. Como es de esperar, si el hardware de tu PC se usa para mover dos sistemas operativos a la vez en vez de uno, el rendimiento se resiente. Además, aunque cada vez las aplicaciones para crear máquinas virtuales son más eficientes y el hardware más potente, emular un sistema siempre requiere un esfuerzo extra que no es necesario si el software se pudiera comunicar directamente con el hardware, sin intermediarios.

Cómo se usa una máquina virtual

Para usar una máquina virtual lo primero que necesitas es instalar una aplicación en tu PC capaz de crearla o al menos reproducirla. Hay varias aplicaciones muy conocidas capaz de hacer esto, aunque las más conocidas son VMWare y VirtualBox.

La importancia de una máquina virtual para asegurar el funcionamiento de software antiguo es tanta que Microsoft ha lanzado durante estos años varios programas para Windows con este fin. Es el caso del Virtual PC, Windows XP Mode o el relativamente nuevo HyperV.

El HyperV no es una característica que tengamos que añadir a nuestro Windows sino que solo tenemos que activarla para ello comprobamos los requisitos:

  • Versión de Windows 10: Enterprise, Pro o Education
  • Procesador de 64 bits con traducción de direcciones de segundo nivel(SLAT) si tu ordenador es relativamente nuevo esto lo tiene.
  • Compatibilidad de CPU para la extensión de modo monitor de VM(VT-c en CPU Intel)
  • Mínimo 4GB de memoria RAM.

El HyperV NO se puede instalar en windows HOME.

Lo podemos habilitar desde el PowerShell de windows, con el cmd y con DISM pero vamos a hacerlo con la interfaz gráfica que es más sencillo aunque quizás parezca menos profesional, no lo es.

Vamos a la pantalla de configuración de windows y clicamos en aplicaciones:

Pantalla de configuración de windows

Ahora sobre programas y características.

Aplicaciones y características

Posteriormente clicamos sobre la opción de activar o desactivar las características de Windows.

Activar o desactivar características

Para finalizar buscamos en la ventana que se nos ha abierto hasta encontrar la característica que estamos buscando y la activamos.

Activación de Hyper-V

Pulsamos en aceptar y el sistema se encarga de buscar los archivos requeridos y de aplicar los cambios necesarios para posteriormente pedirnos confirmación para reiniciar la máquina en caso necesario.

En siguientes artículos probaremos algunas de estas características para que podáis probar vosotros mismos y si tenéis alguna petición especial no dudéis en dejarlo en los comentarios ya que a mi me da igual prepararos un artículo u otro antes.

Y como siempre gracias por llegar hasta aquí y no olvidéis compartir, comentar, darle like y todo eso aunque parece una tontería pero ayuda bastante saber que a alguien le ha servido todo esto.

Un abrazo y hasta el siguiente artículo y recuerda si quieres que escriba algo concreto no dudes en ponerte en contacto conmigo en el formulario de contacto de la página web y suscríbete.

¿Qué son las maquinas virtuales?

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